martes, 14 de julio de 2015

Sobre el "anti-todismo general"

Comúnmente, conocemos al solitario anti todo, que lejano e inconsciente, solo niega una parte de lo que conoce.
No conoce al "todo" en su totalidad, más bien sólo la entrada. Para estar seguro de que ese todo en su magnitud no nos convence, debemos decodificar cada uno de sus rincones, conocer por que funciona así, recalcular y empezar a cambiar. Desde uno mismo, claro. Siempre se empieza por ahí.
El bien común, desde muchos puntos de vista, parece ser tan sólo una extensión de nuestros anhelos individuales: queremos que algo cambie según nuestros criterios. Cuando otra persona comparte nuestra visión, se colectiviza nuestra perspectiva: las ideologías se complementan, se difiere y se pone de acuerdo.
El "anti todo" parcial recaerá en algún momento, no por la fortaleza de sus creencias, sino porque se dará cuenta que ese suelo que en tan firme oposición fabricó los fundamentos de su existencia, no eran más que arena movediza que (para bien o para mal) dio paso a la fuerza, a lo que su ceguera selectiva le impidió conocer desde siempre.
Algunos quizás prefieren adormecerse ante esto. Pensar? Para qué? Es preferible hacer oidos sordos a lo que pasa en lugar de pensar en algo para mejorar,

No es necesario formar parte de todo o darse aires de liberal anticonsumista u opositor, eso sería una contradicción más que cómica. Para lo único que estamos acá, es para expandir conciencia, no para "saber más" sino para ignorar menos. Para ganar más puntos de vista que nos aproximen a la verdad o lo que creemos que se aproxime a eso. El sistema es un arma de doble filo, si uno utiliza lo justo y lo necesario no sucumbirá en sus cadenas. Hay muchas maneras de emancipar conciencias, siendo la duda, las experiencias y el conocimiento las más eficaces, pero no las más usadas. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario