viernes, 18 de septiembre de 2015

el clásico "que ticó?!"

Otro sueño.
el más triste y extraño que tuve en meses, no entiendo por qué, pero bueno, lo dejo por acá. (coleccionistadesueñosforeva)

Bueno.
No sé en que consistía ese lugar. Parecía un auditorio, y había gente afuera. Yo, en supuesto, tenía que ir a dar una exposición y me fui muy pariamente vestida para la ocasión. Un hombrecito que parecía conocerme me dijo en delicado inglés "heeeeey Verónica, you look good!" me sorprendió, pues mi pinta no consistía más que en un buzo prestado y un jean, pero en agradecimiento le sonreí y le apreté muy cordialmente la mano.
-Estará en pedo -pensé
Entré al auditorio, parecía más grande y frio lo que estaba pintado enteramente de banco y había una góndola con yogures a un costado. Lo miré con un gesto extraño y me senté al lado de mis hermanos, quienes hablaban como si yo no estuviera ahí.
En un momento me aburrí y me fui afuera. Me senté en el suelo de espaldas a la puerta y en el aire flotaba una somnolencia pesada: sucumbí al toque.
De repente sentí que que algo se desbarató y un montón de gentecita corrió para ver lo que pasó. Antes que me asomara, sentí que alguien me sujetó por el hombro, suavemente, y me dijo con voz dulce "cómo te sentís?" bien, le dije, y no me dió tiempo a nada cuando sentí un repentino pinchazo en el hombro.
-que puta estás haciendo?!
-ahora vas a sentir sueño.
Efectivamente.
Me adormecí al instante, pero me sentía interiormente consciente, y luchaba por expresarme, pero no podía. Me subieron a un auto y el remisero iba hablándome. Yo era un ente, porque no decía nada. A lo último se bajó y empezó a describirme como había sido ese lugar hace tiempo, asi que aproveché y bajé del auto.
Me fui tambaleando. Por acá debe estar mi viejo, pensé. Y seguí de largo por una calle oscura hasta llegar a una farmacia-hospital.
Lo encontré en la entrada con una campera de lana, con aire ausente. Lo saludé y me respondió con un murmullo molesto, se fue hacia la farmacia dando largos trancos y lo seguí.
Cuando quiso pagar, el empelado le dijo que a la vuelta el pasillo se pagaban las cosas. Fuimos hasta ahí, pero el se quedó petrificado. Se cubrió el rostro, como si quisiera llorar.
-qué te pasa? -le dije
y se dio vuelta, tapándose la cara como si llorara.
no quería verme.
seguí insistiendo en saber que le pasó, y miré a mi alrededor. Vi una puerta que decía "Dr. Ricardo Gunia" (doctor de mis viejos) y así medio adormilada como estaba, empecé a putear. Por el doctor imbécil ese, por mi viejo que hacía de cuenta que yo no era más que un fantasma molesto y porque yo no sabía como hacer para sacarme el mambo de encima. Salí afuera, y vi una atiborración de gente que ni bien me vió, empezó a cuchichear sin dejar de mirarme.
Tenía entendido que me relacionaban con mi vieja, como "la hija de la señora del accidente en el auditorio" 
pero quéeeeeeeeee.?
Mamá estaba muerta, no habia manera de que pase nada a menos que lleven su cadáver ahí, y no habia forma de ello.
-Esta gente está pirada, pensé, y cuando me quise tomar el palo, mi abuela me despertó.
Me desperté con más frio que nunca. 
Me colgué pensando en que por qué mi casa fue siempre así, 
gélida.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Pasame tu dire que te tengo que mandar una carta.

Miércoles 4 y media de la tarde, lógico lorca de cagarse. El Anesthesia al palo, como para infundir un toque de ganas de hacer algo.

(Me estoy tomando un poquito personal todo alejamiento de algunas personas, parece. Que pá hice, pienso una y otra vez, hasta que me distraigo con algo más útil y dejo de hinchar.)

Pienso en, por ejemplo, lo lindo que es escribir. Si es a alguien, mucho mejor.
Leer cartas es una de la cosas que más me gusta hacer, tanto la de autores famosos dirigidas a sus contemporáneos o amores, así como también las que Page me escribe a mi.
Considero especial a alguien una vez que me inspira escribirle algo, como una extensión de lo que me genera o como simple manera de expresar mejor algo.

A veces me gustaría enfrentar en dulce antítesis al Wasá', ir al correo y mandar alguna carta, cosa de que una tarde la encuentres debajo de la puerta y te sientes a leerla.

fetiche vintage? romántica incurable? mañosa? maybe.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Musas.

De la doncella Palidez Infame a su Madre, estas palabras.

Un poco de paz de los que descansan
eternamente,
destinada a aquellos que en esta vida residen
atormentada,
e indefinidamente.

I
Cúbreme, Madre del letargo
con tu fino manto blanco
salpicado de celestes estrellas.
Cubre mi pálido cuerpo,
nefasto de incertidumbre,
podrido, virgen, entre orquídeas
y perfumes viejos.
Hazme ver en tu mirada de miel
si me espera el descanso,
o la enferma continuidad de la rutina.
Extiende, por favor, tan sólo un momento! tus brazos aterciopelados
para que vuelvan a sentir, mis heladas manos parasitarias 
un destello de suavidad, unas gotas de tu encanto.

II

Tu risa, melodía melíflua
contagiosa de vida
un respiro para el desdichado,
el atormentado,
el apático.
Tus facciones preciosistas, cubiertas de delicadeza,
cuan llovizna que impregna tu esencia
y hace tornar angelical, tu presencia.
No por nada te llamabas Beatriz,
madre del amor.
Tan hermosa, tan única
que hasta Tinúviel se volvía envidiosa.
La voz, armoniosa, que hilaba palabras de humildad
o se inmortalizaban en tinta violeta.

III

El día en que Cáncer rebalsó de celos
y de mi lado te arrebató para llevarte a la eternidad,
parte de mi también feneció.
Una pequeña rosa te dejé, como último presente.
Cáncer me observa y ríe, insufrible,
mientras solo Poe y Dante se tornan comprensibles
con compasión, acarician mi famélica espalda,
y murmuran, con dulzura:
"Niña, la morfina es para los vivos que en vida van muriendo,
pero la sonrisa de los recuerdos es para los que en muerte
están viviendo!"

domingo, 6 de septiembre de 2015

El té de Mrs. Page.

"la pequeña Señorita que sombría,
a la mesa se sentaba.
Bebía un té ámbar, tan transparente,
que parecían lágrimas de miel
de un encanto tan puro,
como si las hubiera derramado la mismisima Galadriel."