domingo, 29 de noviembre de 2015

la verdad es que a veces odio tener que explicar algo y que sonara como si estuviera justificándome.
por eso es que me guardo tantas cosas, y nadie sabe nada,
lo que pienso,
lo que siento realmente
o lo que me muero por decir.

"no todo se puede decir.." me dijo Patrick una vez, a lo que le retruqué que si, que se podía porque tenía que pintar el sincericidio. Aunque ahora entiendo que estas situaciones son más sutiles y lo entendí por mi cuero. A esto se refería.

(nunca subestimes el consejo de un tímido)

Y lo que es más:
odio que me patoteen y hostiguen por algo sin tener idea de por qué pasó, y que cuando trate de desenmarañar crean que es una justificación o que lo hago para no asumir la culpa.

odio ser tan defectuosa a veces. 
odio llegar tarde
odio sonar como que me estoy victimizando.
odio estudiar sola (y no saber por donde empezar mejor dicho)
odio no saber que si lo que hice, está bien,
odio sentirme culpable de algo que no hice
odio, odio con toda mi alma la incertidumbre
odio ser una inútil
odio ser tan pajera y no saber que hacer para remediarlo.
pero lo peor es cuando me enrostran todo esto una y otra vez.

odio guardarme tantas cosas que a nadie le importan, pero que yo sé y lo asumo.
Recuerdo que muchas veces tuve que esperar por ahí por más de dos horas a gente, y nunca me molesté, me ponía nerviosa el hecho de imaginar que me habian dejado plantada o algo, de modo que cuando ese alguien aparecía era una tormenta de "pensé que te pasó algo" o "pensé que no ibas a poder" pero nunca de un "forro de mierda, hace mil horas te espero" "avisá pelotudo/a" "aprendé a organizarte, la puta que te parió"
todos tenemos nuestros mambos y lo entiendo, para que tirar más mierda? no se siente bien.
a veces me indigno porque las personas no son empáticas, pero se me pasa, porque me pongo a pensar que todos sin diferentes y que no tengo porque enojarme por eso.
me guardo lo que tenia que decir,
y todo empieza de vuelta.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Los Mallorn de copetín.

Mi casa ha quedado cubierta por brillantes hojas verdes de los árboles enfrente de las ventanas, que emulan paraguas...
No sólo reverdecieron mejor que nunca, sino que cobraron esa curiosa forma de sombrilla. Las ramas son altas, y las copas son fastuosas. Allá afuera puede estar quemando el sol, pero pasear por debajo de esa sombra refresca el alma.
La altura justa: ni más, ni menos. La siesta de la vida no nos arde ni nos afecta, todo se cubre por hermosas, hermosas hojas verdes. Mi casa se llena de arborescencia. Todo pasa...
Quien pudiera ser más pequeño para vivir en esos mallorn, como los apodé, tal es su nobleza y frescura que sólo pueden ser comparados con los árboles que poblaban Caras Galadhon.

Invita al letargo, no un letargo gris y agobiante, a un letargo enriquecedor, fresco.. 
"como gotas de plata danzando en campanillas de cristal..."



miércoles, 11 de noviembre de 2015

Salta y Pellegrini. Noche tibia, húmeda.
-No sé muy bien qué decirle. -confesé, buscando confianza en la transparencia del hielo.
Los dos pares de ojos escrutaron mi expresión.
-A veces me gustaría tener tu empatia. Pero.. ya es obvio, mandalo a la mierda. -me dijo, más compasivo que anhelante. 
La señora Page sólo se limitó a girar los ojos y hacer una pequeña mueca de "te lo dije" mientras sus finas facciones destacaban bajo la luz dicroica del bar.
Si. Estábamos en un bar, cortando la semana con un Blenders de por medio.
Aligeré un poco el ambiente sacando una obra de Poe robada por Page del Contte, y obligué a Turgon a que leyera "Sueños". Cuando finalizó, ambas festejamos su excelente ritmo narrativo entre risas, y como si nada hubiera pasado, ya a los 10 minutos estábamos contando anécdotas del pequeño y pálido Patricio (quien siempre aparece, tarde o temprano, cuando hay whisky) 

Cuando entré a casa, medio tareareando, medio bailando por el pasillo, la melodía del Hada de Azúcar de Tchaikovski, caí en la cuenta que futurizar tanto no me servía de nada. Me daba pánico. En su lugar, me consolaba tener a estos dos cerca mío. Psicólogos del whisky, escultores del sincericidio. Budas de la palabra justa. Junto a mi último paso y tarareo, llegó la sonrisa.
No me quejaba de nada. La incertidumbre me es un arma de doble filo.




lunes, 9 de noviembre de 2015

Isil y Anar.

                                                                                                                                                                                             Al Sol,

Vos que fuiste tenue sol 
y brillaste sobre mi
como una temprana mañana de primavera
derritiendo el hielo que parcelaba mi corazón
que seguía ahí! a pesar de tanta nevada
y yo estaba tan aletargada que nunca me di cuenta
(en realidad nunca me importó)
Y hoy, como siempre me termina pasando
me cubre la incertidumbre,
el destino me es incierto.
más nunca dejaste de darme un respiro en cada abrazo.
Luz sincera, que no se oculta entre las nubes...
aunque hayas visto días oscuros.
Vos, grácil y revitalizante como sol de invierno,
yo, fria y pálida como luz de luna,
parecemos polos opuestos, no?
Pero conocimos en nuestras auras tal armonía,
como un amanecer cálido, de nubes violáceas...
yo dejando mis últimos rastros,
y vos, dibujándote en el este...
tímido...
un momento, tan solo un maldito momento 
que nos pareció una hermosa eternidad.
Hoy, con un pesar en el corazón,
te confieso que me tengo que ir.
Porque comprendí que la lealtad
me vale mucho más que mi egoismo.
Te ruego, no te atormentes! 
que no se nublen tus ojos oscuros.
Tranquilo.
en algún sueño de bosques solitarios, 
dos caminos bifurcados,
vos y yo en cada lado,
ocultos...
nos volveremos a encontrar.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Ojo el perro. (en colaboración con mi viejo)

                                                                                                                                                                                     Al Gordo.

Ojos de miel,
en la plenitud de tu aura, un haz atraviesa el ámbar sereno de tu luz.
prometías ser tan ligero como el lino
vivaz a la luz del día
y ahora helo ahí, anquilosado
buscando posición en las espumas
(artificio del hombre)
que lo lleven a volar en los sueños
tan profundos,
que tan sólo una oportuna pesadilla logre despertarlo.
y al acecho...
el frio y terso campo de la muerte lo está esperando
cuan perro, 
pero no cualquiera.
la culpa, la tiene la noche!
en su ocurrencia eterna.
ésta noche, y no es cualquiera.