miércoles, 15 de julio de 2015

Cumbia n' Bardo High School

Cada vez que paso por ahí comienza la regresión. Las baldosas se hacen eternas. El portón, esos muros graffiteados, la escalera...
-Pero la reconcha. -pienso- será posible que ya vayan a cumplirse dos años de que salí de acá?
-Lo que dan acá no es nada a comparación de lo que se les viene cuando entren a la facultad...
Se repetía la misma amenaza como un vinilo rayado fastidioso, algo así como la Revolution 9 escolar, desde séptimo hasta sexto. Pista infaltable de un soundtrack de la secundaria que sin dudas complementaba la vida de los pubertos, como yo.
Las siestas de hora libre en el sol, pleno patio, escuchando a los Ramones con un tostado de 3 pesos. Cuando subió a 4 fue tremendo. Que boletazo ni boletazo, eso si era una verdadera injusticia loco.
Me fui a Humanidades porque Naturales me parecía asfixiante. No había margen de error. Y yo, como toda pelotuda extrema que encima no se banca cuando algo le sale mal luego de haberlo calculado rigurosamente, prefería leer y debatir subjetivamente antes de no errarle en calcular una maldita valencia. Aparte quería saber sobre Psicología e Historia del Arte. Y después llegó Filosofía, que me voló el jopo.
Lo que nunca faltaban eran las jodas, las risas. Y los bardos, obvio que había bardos! Estaba en la escuela más motra de Corrientes del centro. Algo así como los marginados con estilo. Y muchisimo más que orgullosa de formar parte de eso.
Todos los viernes a la salida se pasaba el dato "de quien se castigaba en la plaza" y vamo que se arma , chaque son bravo los de la Lata,  y qué se yo. Y si no bue. Hacíamos la vaca para los chizitos y la Cabalgata y listo, te invito a ser feliz tirados en el pasto. 
Ahí giraba mi mundo. Yo lo creia infinito y hermoso. No quería evolucionar más, porque me parecía que todo estaba bien. Aparte estos adultos exagerados creen que el mundo es difícil y nos hacen tener miedo porque no se la bancan, pensaba. Escépticos del orto.
Tuve mis problemitas con las autoridades, como todo puberto que no se banca una y cree que está en un recital, donde tiene derecho a hacer lo que se le cante y no hay reglamento que valga. Pero como después me mostraba tan racional y comprensible frente al escritorio de la Rectora, me dejaban ir sin más problema. 
Llegaron las épocas de las recepciones.. "el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos..."
Última noche, último suicidio de hígado, última ronda todos juntos. Sonrisas, sudor y lágrimas.

Que tremendo porrazo vieja. Si no me tomaba el año sabático (no hay error que no se convierta en acierto) en el cuál básicamente perdí mi inscripción en el profesorado de Filosofía por colgada y bobeta, no hubiera podido tener tiempo para caer a tierra.
Fue como si esos 5 años de secundaria hubieran sido una realidad paralela, o como el sueño de Oliver de Supercampeones no? 
En parte esos escépticos del orto tenían razón. Pero no se referían solo a la facultad, sino a la vida en la sociedad en si. Nadie está listo para enfrentarla a los 17. 
Y ahí iba yo con mis mambos, creyéndome una mierda por perder un año. Leyendo, buscando respuestas, pero nada era suficiente, fue un salto tan grande que a veces caigo en la magnitud que tuvo esa ceguera tan encantadora en mi.. El espiritu adolescente sigue brillando como los ojos de un linyera cuando ve ginebra, de eso estoy más que segura. 
Y desperté un día, de golpe y sin mucho ruido. Y agradezco ese sueño, aunque haya sido mejor despertar y enfrentar el sol que tarde o temprano nos iba a dar en la jeta.

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