domingo, 12 de febrero de 2017

trip.

                                           

El instante en que 
pálidos
a la luz del amanecer otoñal
divisamos las ramas esqueléticas,
y que miré tus ojos
frios
pero que sin embargo para mi se mostraban tibios
(un hogar escondido en el bosque
pasando 
desapercibido
por estar
deshabitado)
El momento en que una niebla pareció dominar mis impulsos
(tan tímido y tan distante)
besé débil
pero dulce
tu frente.

Ya era más de día,
el cielo empezaba a teñirse de zafiro,
y tus ojos calmos y grises
(actuando de nubes)
lo reflejaba en perspectiva.

Dicen que en los sueños
no hay limite
para la mente
humana.
El limite lo marcaban tus manos
que recordé no haber visto en todo nuestro encuentro.

El despertar cruel
mi vuelta al mundo tangible
a la habitación de atmósfera oscura.
Miré mis manos.
Temblaban.
Era lo único que me unía,
cadena triste,
al mundo convencional.

Emperatriz del Mar.

Tu alma era como un lago de cristalino aspecto,
dulce, tierno, reservado.
Sin embargo había que conocerte,
mirarte,
lograr mantenerte la mirada,
para descubrir en tu alma
a un profundo, vasto
mar.

Me encontraba gris como la bruma
en una tarde quieta te conocí.
Me tendiste tibia, etérea tu mano.
Silencio. Escritos. Té.
No había mucho más.
Debe ser porque en palabras toda el alma no se suele expresar.
Sin embargo divisaba yo en tu aura 
una inefable fiereza
el amor de la mujer pura
que a pesar de todo, nunca cesa.
El otoño de las decepciones 
ha menguado tu ánimo.
Luminosa como trébol agreste,
libre como los dientes de león en el aire
de sensibilidad y belleza simple como una Santa Rita 
rosa pálido.
Una tarde de primavera.
Las escarchas de las noches invernales 
afectaron tus raices.
Incomprendida, solitaria,
callada, un poco taciturna.
Nadie poseia el don,
el coraje
el amor
de ver que tan dulcemente extraño
florecía tu corazón.
Te escribo porque te siento 
más cerca que cualquiera de estas tristes almas.
(no puedo lograr que del todo me entiendan)
eso igual, no me interesa
si tengo tus palabras junto a mi.
Dorada hechicera,
abrazo de madre,
arcoiris oscuro,
libertad,
transgresión,
pureza,
tristeza.
Pura y dolorosa como daga de cristal.
Gracias Alfonsina,
por purgarme de todo mal.-

Autogestión: un sueño que se labura.

Hablando con mi viejo, dijimos una vez:
"Es muy dificil que haya artista que, pase el tiempo que pase, se mantenga fiel a sus principios"
Ese cuento ya se narró muchas veces. Hemos visto pasar décadas y con ellas, decenas de bandas, esas que siempre tomás de ejemplo para lo bueno y para lo malo, los referentes o los infames de cada generación.
Es muy dificil, una vez llegada a la cima de la montaña de tus objetivos, bajar y regresar al camino que transitaste por voluntad propia (con sus baches y empantanamientos) para lograr volver al garage o habitación adolescente donde, hace tiempo, te propusiste todo eso.
Simbólicamente, regresar no es ser cerrado ni desagradecido con todo lo que viste del mundo, sino comprender que en ese lugar es donde te sentís vos. El principio y el final de todas las cosas, donde se gesta lo auténtico, lo que da frutos en el exterior.
La autogestión es un don que no todos logran conservar hasta el dia de hoy.
 Fue en una noche correntina de octubre donde yo pude volver tangible ese concepto que hasta ahora solo se habia logrado en bandas del under hardcore/punk noventoso como Fun People. 
En un bar no tan acogedor, de paredes frias, tocaban dos amigos y después un tal "Billordo" que según me explicaron venía desde La Plata.
Miré con más atención. Tenía una remera de Lemonheads y se empeñaba en que los amplificadores se equilibraran. Una guitarra acústica, un banquito y Billordo solito en el mundo.
Arrancó el show y eso fue como meter los dedos directo en los 220. Las melodías estaban generadas de todo corazón, no habia mediadores ni se guardaba ni un poquito para él. Era todo para nosotros. Era alucinante. Cantaba con el alma, se movía, caminaba among us, no le importaba nada.
Te puede gustar o no su estilo, pero no se puede no-admitir que la vocación del artista se manifiesta en todos sus puntos y los principios se mantienen impecables: el amor por la música, viajar y conocer culturas sin necesidad del soporte de una discográfica a quien "venderle el alma". Asumir esa actitud es la más digna de respeto.

El sueño de tantos: Europa.
Pronto territorio a conquistar. París, Londres, Liverpool, Northampton, Glasgow, Viena, Alemania.. Lugares a los que logramos viajar gracias a la música: las calles lluviosas, las birras negras por la noche en algún pub inglés, los paisajes, los bulevares, los puentes, la gente peculiar, los bosques, los campos. Si. Todo tal cual lo vemos en I-Sat, lo va a vivir en carne propia y encima, laburando de lo que más ama.
Lejos de toda utopía, porque la billetera nunca tiene la vida fácil y mucho menos en un pais neoliberal, con mil trabas en la cultura y piedras en el camino con las que muchos artistas se dejan tropezar y caer, Billordo se sacude la tierra orgulloso, porque "los sueños se trabajan".
Lejos de parecer una frase cliché que tu tía te compartiria en el muro, es la realidad de Diego Billordo: "30 giras, 18 videos, 11 discos, 2 manos, 1 corazón."