domingo, 12 de junio de 2016

En honor a las caídas mugrientas. (2013-2016)

"Quien no es capaz de desprenderse de un tesoro en un momento de necesidad, es como un esclavo encadenado." -Aragorn.


No quiero sonar materialista
(no era la marca o el elemento en si lo que valía)
sino su utilidad,
la identidad que adquirió al pasar por tantas cosas
y acompañándome sin dejarme a pata,
literalmente.
Compañera de pogos,
charcos,
barro,
piedras,
con sol, lluvia, arena
suave hierba
u hojas secas.
Irrompiblemente fiel.
Mi último tramo de la adolescencia quedó ahí,
tirado en medio de la vereda.
Apenas imploré rogarle a mi viejo que me deje las plantillas,
porque ya era una linyera en pinta.
"mugrosa" recalcaba siempre.
A la fuerza trajo otras Converse,
relucientes, de la new generation
que miré con gris antipatía.
Mientras volviamos a casa, le pregunté:
-irá a rescatarlas alguien?
-si... -me contestó.
Más que zapatillas lo que fui obligada a dejar, fue un par de circunstancias inefables.
pero bueno... quien me quita lo pogueado.
Hoy y siempre las recuerdo.
Que fácil es dejar a algo por su aspecto, 
por más que nunca te haya dejado a vos.
Ocasiones descartables. Horribles.
que feo sería que todo se volviera así,
descartable.
que diera lo mismo una zapatilla,
un plato de plástico,
o un sentimiento.