viernes, 13 de noviembre de 2015

Los Mallorn de copetín.

Mi casa ha quedado cubierta por brillantes hojas verdes de los árboles enfrente de las ventanas, que emulan paraguas...
No sólo reverdecieron mejor que nunca, sino que cobraron esa curiosa forma de sombrilla. Las ramas son altas, y las copas son fastuosas. Allá afuera puede estar quemando el sol, pero pasear por debajo de esa sombra refresca el alma.
La altura justa: ni más, ni menos. La siesta de la vida no nos arde ni nos afecta, todo se cubre por hermosas, hermosas hojas verdes. Mi casa se llena de arborescencia. Todo pasa...
Quien pudiera ser más pequeño para vivir en esos mallorn, como los apodé, tal es su nobleza y frescura que sólo pueden ser comparados con los árboles que poblaban Caras Galadhon.

Invita al letargo, no un letargo gris y agobiante, a un letargo enriquecedor, fresco.. 
"como gotas de plata danzando en campanillas de cristal..."



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