lunes, 10 de agosto de 2015

Oda al Bebe y Vete.

No es común de mi hacer estos reconociemientos, hasta ahora no me sentí identificada en ninguno de los bares de "rock" de la zona, quizás por ser muy monótonos o muy "rackanraaaall" que no daba lugar a que se toquen o se escuchen otras cosas, así como también se den eventos artísticos, donde se junten ávidos lectores cachivas o poetas de los suburbios a compartir una birra y a ser un poquito más felices con todos tus compinches, al menos por una noche.
Esto se me ocurrió hace un rato, porque la lluvia me pegó mal y todavía me falta equilibrarme con este tipo de nostalgia. Para vos bar de mierda, que fuiste la cueva de la alegría y de los pogos. Under, auténtico, variadisimo, feliz. Ahí 'ta.

Lejos quedaron las noches resistencianas
llenas de risas y aventuras.
Dulce y reconfortante Bebe y Vete,
proveedor de bellos momentos,
ahora no es más que una leyenda,
diluida en vapores de melancolía.
Cuan Poney Pisador,
adorable averno cachiva
donde se intercambiaban versos y doradas birras,
ebrios de alegría.
Vasos con frescos Camparis
corrían y alegraban el corazón del atormentado
Pogos al son de cósmicas y estruendosas bandas,
se inmortalizarán en las historias.
Oh, pequeño pero inmenso bar!
Mínúsculos quedan mis agradecimientos
en proporción al vacío que llenaste.

En sus canteros tomábase vigorosos tintos, 
petacas en las noches ventosas
en compañía de fieles seres nocturnos.
Ay sus árboles, sus veredas!
Sus banquitos de madera.
Los cuadros, las paredes
-pintadas por astrales seres-
Una sombría quietud de apodera de nuestros findes,
que será de nuestro ambiente?
que hacer? no lo sé.
errar, añorar
o morirme de sed.

(las fotos las tomó el gente del Bebe seguro, bandas: Clonk y Algo al Spiedo)

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