Cuando nadie copado repara en mi vida, siempre es estática, gris. Basta verme la jeta cuando camino sola por ahí.
Pero con vos todo está bien. En los tiempos duros, podría reencarnar en Trancos, ponerme la capucha y llegarte hasta el fin del mundo, con tal de ayudarte. Y cuando caés a mi casa, me basta con ser Bilbo, para hacerte sonreír con un bastión de cosas para pasar por debajo del bigote.
Podría hacer lo que sea, cuando sea:
Ir al Duende a tomar birra importada,
(o al San José, a desentonar de puro gusto mientras puteamos a los burgueses enfundados en apestosos colores PAS-TE-LES)
tomar té en los jardines del mismisimo Bilbo,
poguear en algún bar de pacotilla y rerinos como pelotudas,
tomar birras,
escuchando Eskorbuto y Flema,
batir la posta sobre política,
o cantar en brasileiro una oda sobre la bofeada el día de tu cumpleaños.
quedarnos una noche de lluvia a hablar de gentecita..
Fumar cualquier pucho,
desde Benson hasta Pallmall, en los pasillos de tu adorable barrio under.
Sonreír al son de Zeppelin,
preparar café italiano con tostaditas, medialunitas y dulcedelechecito,
o sabés qué?
mejor no.
pintan unas pequeñas baguettes, y croassants, con un poco de Antares para niños.
A mi no me importa, mientras esté con vos. Con vos me siento libre, viva. Pintás con colores y le agregás tanta perfección a mi vida, que hasta la cromatía de Kandinsky estaría envidiosa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario