"Es muy dificil que haya artista que, pase el tiempo que pase, se mantenga fiel a sus principios"
Ese cuento ya se narró muchas veces. Hemos visto pasar décadas y con ellas, decenas de bandas, esas que siempre tomás de ejemplo para lo bueno y para lo malo, los referentes o los infames de cada generación.
Es muy dificil, una vez llegada a la cima de la montaña de tus objetivos, bajar y regresar al camino que transitaste por voluntad propia (con sus baches y empantanamientos) para lograr volver al garage o habitación adolescente donde, hace tiempo, te propusiste todo eso.
Simbólicamente, regresar no es ser cerrado ni desagradecido con todo lo que viste del mundo, sino comprender que en ese lugar es donde te sentís vos. El principio y el final de todas las cosas, donde se gesta lo auténtico, lo que da frutos en el exterior.
La autogestión es un don que no todos logran conservar hasta el dia de hoy.
Fue en una noche correntina de octubre donde yo pude volver tangible ese concepto que hasta ahora solo se habia logrado en bandas del under hardcore/punk noventoso como Fun People.
En un bar no tan acogedor, de paredes frias, tocaban dos amigos y después un tal "Billordo" que según me explicaron venía desde La Plata.
Miré con más atención. Tenía una remera de Lemonheads y se empeñaba en que los amplificadores se equilibraran. Una guitarra acústica, un banquito y Billordo solito en el mundo.
Arrancó el show y eso fue como meter los dedos directo en los 220. Las melodías estaban generadas de todo corazón, no habia mediadores ni se guardaba ni un poquito para él. Era todo para nosotros. Era alucinante. Cantaba con el alma, se movía, caminaba among us, no le importaba nada.
Te puede gustar o no su estilo, pero no se puede no-admitir que la vocación del artista se manifiesta en todos sus puntos y los principios se mantienen impecables: el amor por la música, viajar y conocer culturas sin necesidad del soporte de una discográfica a quien "venderle el alma". Asumir esa actitud es la más digna de respeto.
El sueño de tantos: Europa.
Pronto territorio a conquistar. París, Londres, Liverpool, Northampton, Glasgow, Viena, Alemania.. Lugares a los que logramos viajar gracias a la música: las calles lluviosas, las birras negras por la noche en algún pub inglés, los paisajes, los bulevares, los puentes, la gente peculiar, los bosques, los campos. Si. Todo tal cual lo vemos en I-Sat, lo va a vivir en carne propia y encima, laburando de lo que más ama.
Lejos de toda utopía, porque la billetera nunca tiene la vida fácil y mucho menos en un pais neoliberal, con mil trabas en la cultura y piedras en el camino con las que muchos artistas se dejan tropezar y caer, Billordo se sacude la tierra orgulloso, porque "los sueños se trabajan".
Lejos de parecer una frase cliché que tu tía te compartiria en el muro, es la realidad de Diego Billordo: "30 giras, 18 videos, 11 discos, 2 manos, 1 corazón."
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