Es extraño. A veces pienso que vengo acá y me descargo cuando ando muy mambeada, pero hoy no fue así.
Hoy fue uno de esos días en que, raramente, tengo pilas para todo lo que venga. Me fui a la terminal y pregunté por el precio de unos pasajes para ir a Clorinda (o al menos como para tener una base para soñar).
Salgo y venía el 103 "gusano". Bien, este es un dulce y curioso invento en el cual dos bondis se unen por medio de un acordeón de vaya a saber que material. Tuvieron que hacer esto porque en hora pico salís más aplastado que ojota de Majim Boo. Me senté bien en el fondo, en el asiento del medio, donde tenía felizmente una perspectiva muy kubrickiana de todo. Cuando dobló, pude ver como el colectivo parecía convertirse en un zig zag de dos partes y verlo desde mi asiento me pareció tan simpático que me reí, creo que un poco fuerte porque una señora me miró.
que te pasa doña neoclásica, nunca vió a una criatura que demuestra su encanto ante una pequeñez así?
que mal viaje se llevaría un empepado si llega a pisar este bondi,,, -pensé, como de casualidad.
Bueno. 6 de la tarde.
Hora de entrar a clase.
Historia social y política latinoamericana.
Tengo que resaltar exclusivamente mi adoración por esta materia y como es dada la clase, y justamente la profe tenía que ir no sé a que reunión podrida, así que me encargó que copiara un mapa conceptual en el pizarrón para explicar mañana.
Leo el tema:
"Mundo Bipolar - 1920-1960. Revolución rusa y Comunismo en Latinoamérica"
-esto se va a poner más que bueno. -pensé con una sonrisa.
-que hermoso tema, profe. le comenté, ella solo me sonrió, y me puse a copiar.
Fue mi primer pasada al frente en la cual hago todo con el mismo tamaño de letra, sin inclinarme para cualquier lado del pizarrón, como pasaba en secundaría. Un ajjjjco.
8 y 20: Literatura Argentina I.
La profe, que parecía una florecita dichosa, entró al curso. No hace falta tampoco que reitere mi amor por esta materia.
Dió su clase con tanta pasión, que hasta el tema de los unitarios, federales y el contexto en el cual surge el Romanticismo nacional, se volvía interesante.
Lejos de salir agotada, respiré con fruición el aire fresco y me encaminé a la parada con una sonrisa, llena de una alegría curiosa. Me sentía llena. Momentos y días así son los que me hacen amar mi carrera y me reconcilia un cachito con la existencia.
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