jueves, 17 de marzo de 2016

Espécimen e Intruso se hallaban en el bar, a modo de reencuentro.
A su lado estaba el tipo que hablaba solo. Les extrañó verlo ahí, y no en el rincón, y además se veía muy rosagante. Toda la atmósfera en realidad tenía aires de confort y a todos los cubría un halo de agradable ocio.
A la hora, ingresó un muchachito que a pesar de no ser alto, lo parecía, debido a su equilibrado rostro ovalado, nariz escultural, y su cuello largo y fino. Su cabello rubio no desprendía profesionalidad, todo lo contrario, la pésima autogestión capilar era notable a distancia.
Se sentó en la barra. Todos hicieron silencio.
-...un whisky, por favor.
Cabe acotar que el silencio fue más bien juzgador, no en señal de respeto, pues era evidentisimo que aquel Modigliani andante no era un citadino. Claro está que en ese pueblo los extranjeros causan una curiosidad muy particular.
Las leves conversaciones continuaron, excepto para el viejito, que escrutaba al personaje.
El pedido llegó:
-no no,  whisky con coca. no tiene?...
El mozo quedó azorado por un segundo. El viejo abrió los ojos alarmado y llevó las manos a la mesa como si hubiera recibido una mala noticia de un pariente enfermo. Miró a todos. Todos lo miraron. Todos le clavaron la mirada al Modigliani, que al notar esto se mostró atemorizado y arrepentido.
Espécimen e Intruso intercambiaron miradas, completamente ceñudos.
El flaco se retiró sin decir palabra, y dejando el whisky, que el pobre mozo retiró con una mezcla de tristeza e impotencia. Que suerte que era mudo, pues ninguna palabra podía alcanzar para describir la desilusión del momento.
-¡Principiante tenía que ser! ¡Insulso! -exclamó colérico el pobre viejecito, restregándose las manos por la frente, como queriendo despertarse de un mal sueño.
-Cosas como estas suelen pasar, don. -lo consoló el Intruso- El personaje no sabe como funcionan las cosas acá. Whisky con... coca. Vaya ocurrencia!
-¿¡Ocurrencia!? Esto fue un despropósito. Inconcebible... I-nad-mi-si-ble! -condenó, marcando las silabas y elevando temblorosamente el dedo indice- 
Se levantó muy débil de espiritu y echó tal mirada a los jóvenes, que casi les parte el corazón.
-Y pensar... -murmuró con una media sonrisa- Pensar... que con tanto empeño reposan en esas barricas de roble, para que en su glorioso despertar los ahoguen y masacren con esa... cosa que.. llaman... coca.
Se retiró muy despacio... como si estuviera ya muy cansado de todo.
Espécimen permaneció callado. Observó un retrato de Baudelaire en la pared.
-Si éste tipo hubiera escrito sobre el whisky en vez del vino, este espectáculo lo hubiera dejado tremendamente dolido. El whisky, si se lo personificara, sería alguien seguro, muy seguro de si mismo. Un alma pura, sin igual. Su sola compañía podría nutrirte de confianza. No podría venir alguien simplemente y alterar la esencia, no.. no habría manera de diluir su alma...
Calló emocionado. 
El semblante de ambos se tornó triste. Se retiraron abatidos.


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