lunes, 28 de enero de 2019

espejos rotos.

Era un tarde de abril
llena de pájaros
yo trataba de perder mis nervios
entre las ramas de la plaza
queria ser valiente y dulce porque ibas a venir.
Pero no.
Hasta que llegaste
con tus rulos y tus mambos
y tus manos de artista
luminoso,
como la palabra hierofanía,
y te dije que capaz
tal vez
me iba a mudar con vos porque te adoraba
a vos y a cada una de tus cosas
te prometí no ocupar tanto espacio
ni tanta molestia
y me callé, porque me cai
en los hoyuelos que se te dibujaron.
Y dijiste que tal vez nos conociamos demasiado,
que no iba a tener sentido.
Que iba a ser como mirarse en un espejo
-no tan lindo como el que tenías antes-
pero que te gustaba mi perfume,
dijiste.
esos son lindos detalles,
dijiste.
Pero no me basta.
Y te fuiste.
La tarde amarilla de abril y llena de gorriones,
se fue convirtiendo en anochecer frio
una noche de abril llena de murciélagos,
en medio de una plaza
y un corazón
que me expulsan.

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